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TRABAJO PRÁCTICO #7 – DE MENDIGO A PRÍNCIPE

¿ADIVINA QUIÉN VIENE A CENAR?
NOMBRE: Elías Daniel
ENTREGADO: 26/06/2025


1. a- ¿Qué indican estos versículos sobre la naturaleza de la amistad de Jesús con el Padre?

Indican que la amistad de Jesús con el Padre estaba marcada por una obediencia voluntaria y amorosa, no forzada. Su vida fue una entrega total a la voluntad del Padre, no por obligación, sino por convicción. Él no hacía nada sin haberlo visto antes en su Padre. Eso muestra un nivel de intimidad profunda, de conexión absoluta y de amor total.

b- ¿En qué se parece la relación de Jesús con el Padre a la versión de amistad que nos describió?
Jesús nos invita a vivir esa misma clase de amistad: una relación donde la obediencia nace del amor, no del miedo; donde somos incluidos en los asuntos del Padre, y no sólo mandados a hacer cosas. Jesús no nos trata como esclavos, sino como amigos que saben qué está pasando en el corazón del Padre.


2.

a- ¿Alguna vez has recibido una palabra de Dios que no entendiste, pero obedeciste igual?
Sí. Una vez sentí que debía dejar un proyecto que parecía prometedor. No lo entendía, pero obedecí.

b- ¿Alguna vez te sentiste impulsado a hacer algo y luego supiste que era Dios?
Muchas veces. He sentido deseos repentinos de llamar a alguien y luego descubrí que justo esa persona necesitaba una palabra.

c- ¿Cuál fue el fruto de esa obediencia?
Fruto de paz, dirección, puertas abiertas y sobre todo, una mayor sensibilidad espiritual.

d- ¿Cómo te llevó a una mayor intimidad con Dios?
Cada acto de obediencia me acercó más a su corazón. Es como si con cada “sí” mío, Él se abriera más conmigo. Entendí que Dios no quiere esclavos que obedezcan a ciegas, sino amigos que confían.


3.

a- ¿Dirías que este Espíritu caracteriza tu vida?
Sí, aunque a veces me cuesta, en mi corazón siempre está el deseo de hacer su voluntad.

b- ¿Cómo pasar tiempo en la presencia de Dios aumentó tu capacidad y deseo de hacer lo que estás haciendo?
En su presencia todo cobra sentido. El deseo de servir, de obedecer, de avanzar, nace desde ahí. Estar con Él me da dirección, propósito y gozo. Ahí la obediencia deja de ser una carga y se vuelve un placer.


4.

a- ¿Esperás que el Padre te revele lo que está haciendo?
Sí. Lo anhelo con todo mi corazón. Cada día busco que me muestre lo que Él está haciendo para sumarme.

b- ¿Esperás grandes obras?
Sí. Creo que Dios está levantando a su pueblo para cosas grandes.

c- ¿Cómo lo demostrás en tu vida?
Orando con expectativa, sirviendo con alegría, obedeciendo en lo pequeño.

d- Si no es así: ¿Dónde te estás perdiendo del amor de Dios?
A veces, cuando me distraigo con las tareas o me dejo llevar por el cansancio, me olvido de que la mayor obra es estar con Él y desde ahí hacer.


5.

a- ¿Experimentás la obediencia como una asociación con Dios?
Sí, cuando la hago desde el amor. Obedecer con Él, no solo para Él, cambia todo.

b- ¿Servir a Dios se volvió en algún momento “modo soldado” o “robótico”?
Sí, sobre todo cuando me enfoqué solo en resultados y no en la relación.

c- ¿Es el miedo o el amor lo que motiva lo que hacés?
Hoy puedo decir que es el amor. Pero reconozco que el miedo muchas veces quiere colarse. Por eso cada día tengo que volver a su presencia y dejar que su amor eche fuera todo temor.


6.

a- ¿Tu estilo de vida refleja la prioridad de buscar su presencia regularmente?
Intento que sí. No siempre lo logro como quisiera, pero la intención del corazón está y sigo creciendo.

b- ¿Cómo esa intimidad cambia tu percepción de las demás actividades?
Todo cambia. Las tareas dejan de ser pesadas. Las decisiones se hacen más claras. El estrés baja. La presencia de Dios le da valor y propósito a cada cosa cotidiana.

c- ¿Cuál sería tu máxima prioridad si no es la presencia de Dios?
Cuando me desconecto, me doy cuenta que otras cosas como la productividad, el éxito o incluso la aprobación humana intentan ocupar ese lugar.


7.

¿Sueles priorizar las tareas por encima de las relaciones (con Dios o con personas)?
Sí, a veces. El “hacer” me atrapa más que el “ser”.

¿Creés que eso podría estar vinculado a una idea errada de que Dios valora más las tareas que la relación?
Totalmente. A veces siento que si no hago mucho, no valgo. Pero Él me recuerda que su prioridad es mi corazón, no mi rendimiento.


Conclusión 🙌

Hoy le pido al Espíritu Santo que me dé un corazón de amigo, no solo de siervo. Que pueda vivir como Moisés, Abraham o David: amigos que conocieron su gloria, su corazón y sus pensamientos. Quiero disfrutar de su amistad, no solo servirle. Quiero caminar a su lado, no solo trabajar para Él.

🙏 Señor, te invito a que me enseñes a permanecer en vos, a conocer tu voz, tu voluntad, tus pensamientos. No quiero sólo obedecer por deber, quiero obedecer por amor. Amarte más que las visiones, más que los milagros, más que las tareas. Gracias por llamarme amigo. Yo también quiero ser tu amigo.