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1. Redención y sueños restaurados

TRABAJO PRÁCTICO #8 – DE MENDIGO A PRÍNCIPE
SUPERHÉROES EN EL SANTUARIO
NOMBRE: Elías Daniel ENTREGADO: 26 de Junio

a- ¿Qué promesas has recibido de Dios que muestran que Su redención es más poderosa que cualquier otra cosa en tu vida?

He recibido la promesa de que “todas las cosas ayudan a bien” (Romanos 8:28) y que “el que comenzó la buena obra en mí, la perfeccionará” (Filipenses 1:6). Saber que Dios me predestinó para la gloria incluso antes de nacer (Efesios 1:4-5) me recuerda que su redención abarca todo: errores, heridas, fracasos y mi historia.

b- ¿Cómo sentir su amor ha despertado sueños y deseos en tu corazón y te ha inspirado a perseguir tu potencial?

Cuando sentí Su amor, volví a soñar. Volví a creer que soy capaz de cosas grandes, que fui creado para un propósito eterno. Su amor me empujó a no conformarme, a ir por más, a estudiar, a servir, a hablar con libertad y a soñar con transformar vidas con el evangelio.


2. Pedir, buscar y llamar como niños

a- ¿Te resulta difícil pedir, buscar y llamar a Dios?

Sí, a veces me cuesta porque me enseñaron a no molestar, a ser autosuficiente. siento en algunas oportunidades que me da miedo “molestar a Dios”, pero Jesús me recuerda que el Padre celestial da lo mejor a quienes se lo piden.

b- ¿Reconoces áreas en tu vida donde deseas o sientes que deberías ser autosuficiente?

Sí. En lo económico y emocional. A veces me cuesta confiar que Dios proveerá o que Él puede sanar lo que yo no logro reparar solo. Me doy cuenta de que ser como niño significa depender con confianza, no solo en momentos extremos.

3. ¿Cómo sería ser una persona que pide, busca y llama como Cristo nos enseñó?

Sería alguien humilde, con corazón abierto, que no finge tenerlo todo bajo control, sino que se anima a decir: “Necesito ayuda”. Sería alguien íntimo con Dios, que no solo le pide cosas, sino que lo busca a Él por lo que es, no por lo que da.


4. Mirando a Jesús como nuestro Hermano Mayor

a- ¿Qué actitudes y comportamientos deseas imitar de Él?

Deseo imitar su mansedumbre, su compasión, su seguridad en la identidad que el Padre le dio, su intimidad con Dios, su capacidad de escuchar y su determinación para obedecer, incluso cuando dolía.

b- ¿Hay aspectos de tu “Hermano Mayor” que te cuesta creer que puedes imitar?

Sí. Me cuesta creer que puedo amar como Él, perdonar como Él o tener su autoridad. A veces lo veo tan alto, tan perfecto, que no me imagino siendo como Él. Pero su Espíritu me anima a avanzar.

c- ¿En qué áreas de tu vida necesitas que la promesa del Padre de transformarte a la imagen de Cristo se establezca con mayor firmeza?

Necesito que su promesa se afirme en mi carácter, en mi paciencia, y en mi manera de hablar. Quiero ser transformado en mis pensamientos, en cómo trato a los demás, y en cómo me trato a mí mismo.


5. Creado para la gloria

a- ¿Te cuesta creer que le agradas a Dios tal como eres?

Sí, muchas veces. Me exijo mucho. A veces pienso que tengo que “hacer cosas” para agradarlo. Pero cuando me detengo, recuerdo que Él me amó antes de que hiciera algo bueno o malo.

b- ¿Crees que eres “indescriptiblemente irresistible” para Él?

Estoy aprendiendo a creerlo. Me ayuda pensar que soy su hijo y que Él se deleita en mí, como un papá que se derrite de amor al ver a su hijo simplemente dormir o sonreír.

c- ¿Qué obstáculos reconoces en tu corazón o pensamiento que te impiden recibir ese deleite y aprobación?

A veces la culpa, el perfeccionismo, o la comparación con otros. Otras veces, las voces del pasado que me dijeron que no era suficiente. Pero estoy dejando que Su voz sea la más fuerte.


REFLEXIÓN FINAL 🙏🏼

Espíritu Santo, te pido que me ayudes a ser como niño otra vez: confiado, con el corazón blando, soñador y dependiente de tu amor. Que mi vida no se centre en mis logros, sino en Tu presencia. Límpiame, conságrame, y llévame al monte contigo, donde pueda verte brillar, descubrir quién soy y vivir para tu gloria.